Al cierre de la semana, el WTI se ubicó alrededor de US$95.5 por barril, manteniéndose en niveles elevados por las persistentes restricciones de oferta asociadas al conflicto en Medio Oriente y las disrupciones al transporte de crudo a través del estrecho de Ormuz. Aunque la recuperación parcial de los flujos y la reactivación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita moderaron las presiones, la oferta de la región continuó por debajo de los niveles previos al conflicto y los inventarios globales permanecieron reducidos. En República Dominicana, la gasolina premium alcanzó RD$353.10 por galón, equivalente a cerca de US$6.2 por galón. El traspaso del choque externo continuó siendo amortiguado por el Gobierno, que destinó RD$1,770.7 millones en subsidios durante la semana.
En el mercado cambiario, el peso dominicano mantuvo una apreciación acumulada cercana al 6.4%, pese a cierta corrección durante septiembre, con la tasa de venta situándose alrededor de RD$59.6 por dólar y cerrando el 25 de septiembre en RD$59.645. La fortaleza de la moneda ha estado respaldada principalmente por la elevada oferta de divisas proveniente de remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera directa: solo entre enero y agosto las remesas alcanzaron US$8,432.7 millones, mientras el BCRD ha señalado que el crecimiento conjunto de las principales fuentes de divisas ha favorecido la apreciación durante 2026.
Las tasas de interés mantuvieron una dinámica conjunta: la tasa activa se situó alrededor de 13.8%, mientras la pasiva descendió hacia 6.8%, llevando el margen a aproximadamente 7.0 puntos porcentuales. Estos niveles se producen mientras el BCRD mantiene la TPM en 5.25%, ante una inflación interanual de 5.13% en agosto y riesgos externos asociados principalmente al encarecimiento del petróleo y sus derivados. A su vez, la elevada magnitud de las operaciones de contracción monetaria observada en la semana sugiere que el BCRD continuó administrando activamente la liquidez, por lo que la ampliación reciente del margen bancario no debe interpretarse únicamente como resultado de una abundancia generalizada de recursos en el sistema.