Para la semana 31, el WTI se ubicó alrededor de US$83.8 por barril, mientras la gasolina premium rondó los US$5.8–US$6.0 por galón. El repunte del petróleo respondió principalmente a tensiones geopolíticas y restricciones de oferta; sin embargo, la apreciación del peso y los subsidios públicos limitaron su traspaso completo al precio local y al IPC de transporte.
Las tasas de interés mostraron una dinámica diferenciada: la tasa activa se mantuvo cerca de 13.8%, mientras la pasiva descendió hacia 6.9%, ampliando el diferencial bancario a aproximadamente 6.9 puntos porcentuales. Este movimiento refleja una mayor disponibilidad de liquidez y menor presión por captar depósitos, mientras el costo del crédito permaneció rígido por el riesgo, los costos de intermediación y los rezagos de transmisión monetaria.
En el mercado cambiario, el peso dominicano acumuló una apreciación cercana al 8.0%, llevando el tipo de cambio de venta hacia RD$58.6 por dólar. La tendencia estuvo respaldada por mayores flujos de turismo, remesas, exportaciones e inversión extranjera directa, además de tasas domésticas atractivas. Esta apreciación redujo el costo en pesos de las importaciones y amortiguó parcialmente el impacto del encarecimiento del petróleo.