Al cierre de agosto, el WTI se ubicó alrededor de US$84 por barril, mientras la gasolina premium doméstica se mantuvo cercana a US$6.0 por galón. La persistencia de precios elevados respondió principalmente a restricciones de oferta y a la incertidumbre geopolítica vinculada al tránsito petrolero por el estrecho de Ormuz. En RD, los subsidios gubernamentales y la apreciación del peso limitaron el traspaso del choque externo hacia los precios locales.
Las tasas de interés mantuvieron una dinámica diferenciada: la tasa activa se situó cerca de 14.0%, mientras la pasiva descendió hacia 6.8%, ampliando el diferencial bancario a aproximadamente 7.2 puntos porcentuales. La caída de la tasa pasiva es consistente con una mayor disponibilidad de liquidez y menor necesidad de captar depósitos, mientras las tasas activas permanecieron rígidas por los rezagos de transmisión monetaria, el riesgo crediticio y una TPM que se mantuvo en 5.25%.
En el mercado cambiario, el peso dominicano acumuló una apreciación cercana al 7.6%, con el tipo de cambio de venta alrededor de RD$58.9 por dólar. La fortaleza de la moneda estuvo respaldada por elevados flujos de divisas provenientes del turismo, remesas e inversión extranjera directa, junto con un diferencial de tasas favorable frente a EE. UU. Esta apreciación continuó amortiguando el costo en pesos de las importaciones, particularmente de combustibles.